Día 2/19: El Santuario de las Lajas y el Cementerio de Tulcán, en Ecuador

Muy temprano iniciamos el recorrido que nos llevaría a conocer el Santuario de las Lajas y pasar a Ecuador. A las 7 de la mañana ya estábamos esperando el desayuno dentro del hotel, el cual nos costó COP 3.000 y fue bastante reconfortante. El plan del día: Ir al Santuario de las Lajas, cruzar la frontera y llegar hasta Tulcán, donde en la noche nos embarcaríamos a Quito.

Santuario de las Lajas
Este es un santuario ubicado en el municipio de Potosí, en Nariño, pero se llega desde Ipiales comúnmente. Salimos del hotel y tomamos un taxi que por COP 8.000 nos dejó en la entrada, pero antes, muy amablemente, el conductor nos permitió tomar algunas fotos en un mirador que hay antes de llegar.

Ipiales_018Aunque el santuario está rodeado del tema religioso, es un paso obligado y nos dimos cuenta por qué: el lugar es increíble, pudimos visitarlo no sólo por dentro, sino debajo, por un sendero que daba al río, una cascada que se ve majestuosa al frente, y un mirador que da justo en la entrada del municipio de Potosí.
También visitamos el museo por COP 3.000, aunque nos pareció muy simple y costoso para nuestro gusto, pero igualmente fue una buena idea conocerlo.

Ipiales_023 Ipiales_029 Ipiales_054 Ipiales_092 Ipiales_104 Ipiales_188 (1)Ipiales_097 Adiós Colombia; bienvenido Ecuador. 

Al medio día, nos regresamos al hotel por las maletas, y tomamos otro taxi que por COP 8.000 nos llevó hasta Rumichaca. Tal vez por ser un domingo y enero, no había casi congestión, y en cuestión de 20 minutos todos habíamos sellado nuestra salida del país. Cruzamos la frontera, y así mismo sucedió del otro lado: llenamos tarjeta andina y sin ninguna complicación nos sellaron nuestra entrada.

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Tulcán: primer parada en Ecuador:

En un viaje de casi media hora en taxi y por USD 3,5 llegamos a Tulcán, donde sólo pensábamos parar la tarde. Primero, llegamos al terminal, donde pensábamos comprar los tiquetes para la noche, pero ahí decidimos dejar las maletas, ir al cementerio y almorzar, y partir apenas regresáramos.
El cementerio de Tulcán se encuentra cerca del terminal, la entrada es gratuita y vale la pena verlo. Es precioso. Buscamos en varios lugares donde comer, y al fin dimos con el restaurante casero de un colombiano bien simpático, donde comimos bastante bien por USD 1,75. Aún no deja de sorprenderme lo barato que fue.
Volvimos al terminal, pero esta vez en bus. Un pasaje cuesta sólo USD 25 centavos. Compramos los boletos para Quito a las 5.10 pm (veinte minutos después) y reclamamos las maletas que por USD 1 nos guardaron. El viaje lo hicimos en la empresa Velotax, nos costó USD 5 y el bus no era el mejor pero fue apenas aceptable.

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5 horas, pero interrumpidas
Razón tenían los viajeros al decir que viajar por el Ecuador era menos cómodo por la cantidad de paradas que hacían, y es que, en ese sólo viajé la policía nos detuvo en tres ocasiones, incluso uno de nuestros compañeros fue requisado y tuvo que mostrar la maleta, y eso sin contar la gente y los vendedores. Finalmente, tras 5 horas de viaje, llegamos a Quito.

Un plan B fallido
Decidimos, en vez de hotel, dormir en la casa de un conocido, el cual nos esperaba la noche siguiente a la que llegamos, pero logramos dar aviso que íbamos antes. El problema, uno de los problemas, es que por un error de comunicación que no se como se dio, esperaban 2 personas, y éramos 7. Así que al llegar, tres de nosotros tuvimos que salir a buscar sin ningún éxito, un hostal donde pasar la noche. Así que necesariamente tuvimos que pasar la noche sobre una alfombra y con nuestras cobijas.

Día 1/19: Ipiales

Nuestro primer recorrido salió desde el Terminal del Sur en Medellín y nos llevaría hasta Ipiales. El viaje siempre se estipuló para que durara 22 horas, pero increíblemente llegamos en 18 horas. Viajamos con la empresa Bolivariano y fue un viaje cómodo. Depende de la hora son las paradas. En nuestro caso, sólo paramos a desayunar y eso ayudó a que el viaje fuera así de corto.

En Ipiales:

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Llegamos a las 5 en punto de la tarde, y aunque no llovía, la temperatura era baja. Unos 11 grados centígrados. No habíamos reservado hotel, pero la búsqueda fue muy rápida. Al llegar al hotel, nos acomodamos y fuimos a comer y conocer un poco la zona céntrica, cobijados por el frío que hacía a esa hora de la noche ya.

RECOMIENDO

  • Ir con buen abrigo, pues hace bastante frío a cualquier hora del día
  • Preguntar cuál es la mejor ruta para llegar al centro. Hay lugares que no son recomendables, y menos en horarios nocturnos
  • El hotel Metropol: está ubicado al frente del terminal de transportes y nos pareció cómodo, limpio y muy económico.

El Itinerario (mapa y calendario)

En la anterior entrada explicaba los antecedentes del viaje y cómo empezar a planificarlo. A continuación mostraré cómo está planificado el viaje, por qué ciudades y lugares pasaremos y cuándo. Esto nos hará una idea del viaje:

MAPA

Este mapa indica el recorrido que se hará, tanto de ida (verde) como de regreso (rojo). Aquí es posible interactuar con el mapa, mostrar lugares de cerca y activar o desactivar trayectos.

RECORRIDO

Así pues, el viaje está planeado para realizarse en este orden:

Colombia:

  • Ipiales.

Ecuador:

  • Tulcán, Quito, Guayaquil.

Perú:

  • Tumbes, Trujillo, Huaraz, Lima, Ica, Huacachina, Arequipa, Puno, Cusco, Aguas Calientes (Machu Picchu) y Cusco.

CALENDARIO

También tenemos un calendario donde tenemos el itinerario día a día señalado. Claro está, puede variar lo que sea necesario, pero está estipulado de esa manera para poder alcanzar a visitar todos los sitios:

La historia antes de…

Cada vez que yo digo “Me encanta viajar”, escucho como respuesta “Claro, ¿y a quién no?”, pero creo que no me entienden o no me logro hacer entender. Viajar no es simplemente ir a visitar otros sitios, no es tan sencillo como comprar un tour que te lleva y te trae. No, eso es otra cosa, y creo que es la gran diferencia entre un turista y un viajero.

Esta idea nació hace poco más de un año, más o menos en diciembre de 2013, cuando, con una amiga, nos hicimos una promesa: “¡Iremos en enero de 2015 a Machu Picchu!”. Yo estuve de acuerdo, pero estaba lejos de imaginar lo que significaba un viaje así, y fue sólo hasta enero donde nació un fervor por cumplir ese sueño.

Así empieza:

Viajando Sin Papel Higiénico es el blog de Daniel Tirado, un viajero reconocido en América Latina y que es oriundo de mi ciudad. Cualquier día lo descubrí y empecé a seguirlo, a leerlo, a ver sus viajes y aventuras y terminé por emocionarme. Me enteré que iba a hacer un viaje a Machu Picchu, y al ver el precio lo vi cerca de mi alcance, pero empecé a ver que había ciertas limitaciones. Fue en ese momento que me di a la tarea de investigar y así, poco a poco, la promesa sin mucho fundamento fue volviéndose un anhelo escrito sobre piedra.

Pero, ¿Por dónde empezar?

El gran dilema. Cuando empecé a viajar dentro de mi país, solía hacerlo en tours, excursiones y siempre dependiendo de alguien más, hasta que un día decidí planearlo yo mismo, y acompañado de un primo me aventuré rumbo al increíble Parque Nacional Natural Tayrona, que está ubicado a 35 kilómetros de Santa Marta, en Colombia. La experiencia fue muy enriquecedora y para mi caso, totalmente exitosa: todo salió a pedir de boca y con muy poco dinero conseguimos un viaje inolvidable.

Pero una cosa es un viaje de un fin de semana dentro de tu país, a un viaje al extranjero, por dos países y por veinte días. De entrada, muchos obstáculos y un sinfín de miedos y paradigmas que tenía que derribar, así que lo mejor era enfrentarlos y cuanto antes darme a la tarea de leer y leer.

Necesitamos una fecha

¡Primer paso! Al menos ya sé por dónde comenzar. Con mi amiga, pensamos que lo mejor era viajar en enero, pensando más en nosotros y nuestra disponibilidad que en lo que hay por esos días del lado de allá. Así que, establecida la fecha, empecé a leer y consultar las condiciones climáticas y el tipo de temporada que nos esperaba, por lo que pude constatar que es temporada baja. Ideal, pero están en temporada de lluvia, y no importa, ese tema se resuelve rápidamente.

Para los que tenemos la dicha (o desdicha) de ser empleados, tenemos una preocupación adicional, y es el asunto de las vacaciones. Acto seguido de establecer la fecha, hablé con mi superior del asunto y estuvo de acuerdo, así que hay vía libre para preparar mi viaje.

¿Viajar sólo o acompañado?

Muchos piensan que viajar solos es la mejor opción, mientras otros no conciben viajar sin una compañía, y ambas opciones son respetables, y tal vez algún día viaje solo, pero no será este el caso. Inicialmente, eramos dos personas, pero con el tiempo las cosas cambiaron. En mis redes sociales hice público mi deseo de ir a Machu Picchu, donde abrí la posibilidad de unirse al viaje. Poco a poco fui recibiendo mensajes de personas que conocía y estaban interesados, y con la poca información que tenía los fui informando y de esa manera ya no eramos solamente mi amiga y yo, es más, ya mi amiga desistió prematuramente del plan por razones personales.

Siempre he sido muy desconfiado, y eso me ha servido mucho en esta oportunidad, porque lastimosamente siempre estamos rodeados de personas sin carácter y con una palabra tan blanda que terminan jurando hacer las cosas y al final renuncian, y con esa consigna y desconfianza iba aceptando las personas que pedían hacer parte del viaje.

Esa fue la constante todo el año: unos renunciaban al viaje, mientras otros se unían, total que hoy somos ocho personas que iremos y emprenderemos esta aventura que espero que sea mágica.

¿Cuánto tiempo? ¿A dónde iremos? ¿Cuánto dinero? ¿En qué viajaremos?

Son preguntas que van muy ligadas y que son variables que tienen una estrecha relación. Como ya lo mencioné, serán veinte días, y esos veinte días son los que me permitieron sentarme a planificar. Con base en la duración del recorrido, leí y leí relatos e historias, visité sitios y vi muchos videos para ir clasificando los lugares y priorizar algunos, teniendo como centro de atención la famosa ciudadela de Machu Picchu, no sabiendo yo que este es tan solo uno de los paraísos que encontraría y elegiría.

No es lo mismo pensar en uno que pensar en varios, y esa razón me llevó a elegir viajar por tierra, porque no todos mis compañeros podrían viajar en avión. Los precios son elevados y ese dinero nos serviría, además que por tierra haríamos un recorrido por todos los lugares que queríamos, así que ese sería el medio, pero, esto tampoco sería del todo así, y también cambiaría en el trayecto.

En resumen:

Con mi investigación y con lo que he aprendido hasta antes de emprender mi viaje, esto es lo que yo creo, un buen orden para poder pensar en viajar:

  1. Elegir el destino (es tan obvio, pero por pura decencia lo pongo).
  2. Pensar y establecer una fecha exacta, o al menos aproximada.
  3. Definir si se quiere viajar sólo o en grupo, y si es la segunda opción, establecer el número límite de viajeros.
  4. Establecer la duración del viaje.
  5. Elegir los sitios a visitar.
  6. Verificar el presupuesto para el recorrido.
  7. Elegir el o los medios de transporte, ya sea que se piense viajar por tierra, por aire o combinado.

A lo largo del blog se adicionarán elementos importantes y verás que no es tan sencillo, pero si es totalmente emocionante y alucinante hacerlo. Espero que esta sea una bonita experiencia y que ustedes me sigan leyendo, porque quiero que vivan conmigo esta historia, y por qué no, la repliquen en sus vidas.